Pilar Segura
Un poco de mi historia…
Siempre he sido muy hábil con las manos, desde pequeña lo que más amaba hacer era dibujar, para mí siempre el mejor regalo de la vida eran los lápices y libros para pintar o dibujar, y mis mejores materias en el colegio eran las Artes, y siempre me encargaban realizar el diario mural en el colegio.
Al salir del colegio estudié Diseño Gráfico Publicitario y trabajé en diferentes agencias, la verdad amaba mi trabajo y hasta hoy es algo que me apasiona y sigo aprendiendo y practicando, me ha servido mucho en esta empresa.
Como todo empezó
Mientras estudiaba diseño, para poder tener lucas, alguien me enseñó a trabajar cerámica en frío, y se me ocurrió hacer joyas en cerámica, la verdad fue maravilloso, las vendía todas, ofrecía en tiendas y era muy emocionante para mí ver mis creaciones en vitrinas muy exclusivas en donde les daban un lugar muy especial y se veían hermosas, siempre pasaba y las contemplaba, en ese tiempo yo ni siquiera tenía en mente ni me imaginaba que sería lo que haría en un futuro (orfebre), yo creo mucho en las señales y sin duda ésta fue una, pero una señal con letreros luminosos y fuegos artificiales, jajajaja.
Luego de trabajar en agencias de publicidad me independicé y trabajé con varias cuentas, en ese tiempo tuve mi primer hijo Martín y como yo nunca paro y me encanta aprender, vi un aviso de clases de orfebrería, y ahí comenzó todo, amé este oficio, no fue fácil, era todo muy lento, pero yo como buena Taurina, nunca me rendí, me obsesione y así de a poco luego ya no pude parar , era demasiado satisfactorio, no paraba de diseñar y dibujar joyas en mi mente y en cuadernos.


Mi empresa es familiar
Mi Guapo marido Leonardo que me apaña en todo y es una parte fundamental en esta empresa, hace todas las terminaciones, pulido, brillo a cada joya, y ahora se nos unió nuestro segundo hijo, Amaro, que está muy entusiasmado y motivado, quiere aprenderlo todo, nos pone la máquina, el nos ayuda en las ventas y post ventas, para mí esto ha sido maravilloso, como la guinda de la torta.
Tengo tres hijos Martín, Amaro y Diego, son mi motor, me siento muy agradecida de la vida.
Ganando experiencia
Bueno, mi primera experiencia real y concreta mostrando y vendiendo mis joyas fue en una feria artesanal en Algarrobo, recuerdo los nervios que tenia pensando que no vendería nada, mis joyas no eran las típicas, eran diferentes, pero sin querer ser presumida, simplemente sincera, fueron un éxito, en ese lugar vivi muchos bellos y reconfortantes momentos y conocí personas maravillosas.
Y así fui creciendo, he participado en muchos bazares, exposiciones, viajado y conocido todo Chile gracias a este oficio maravilloso.

El apoyo familiar
Mi primer banco de joyero me lo hizo mi amado Padre Héctor, quién siempre me a apoyado en todo y me ha dado un amor incondicional es mi fan número uno, siempre se ha entusiasmado con todo lo que hago, recuerdo cuando llegó con mi primer Dremel, tan feliz , y mis primeros anillos obviamente fueron para mi hermosa Madre Anita, la verdad es que soy muy afortunada y que aunque no ha sido todo miel sobre hojuelas, tengo a los más maravillosos padres y hermanos que la vida me pudo dar y los quiero para siempre en todas mis eternas vidas. Uffff, siempre que hablo de ellos me emociono.
Bueno, a grandes pero muy grandes rasgos esta es algo de mi historia, una historia de trabajo, constancia, creatividad, aprendizajes y sobre todo mucho amor por este hermoso oficio.
Solo queda darles las gracias, porque aunque suene cliché, sin ustedes, esto no sería posible.